El asesino fetichista - Jerome Henry Brudos (1ª Parte)

Oregón, 10 de mayo de 1969, con cuatro mujeres desaparecidas y las autoridades contemplando la opción de que hubiera un asesino en serie en la zona, aparece el cuerpo de una joven en el río Long Tom de Oregón: Linda Salee, de Portland, quien fue secuestrada, estrangulada y arrojada al río atada a la transmisión de un coche.

Dos días después aparecería también el cuerpo de Karen Sprinker, también estrangulada.

Pero, ¿quién estaba detrás de todo esto? ¿Aparecerían también los cuerpos de las otras dos chicas?


El 31 de enero de 1939 nacía en Webster, Dakota del Sur, Jerome Henry Brudos, en el seno de una familia campesina que se mudó a Oregón buscando trabajo estable y un buen lugar donde criar a sus hijos. Así fue como se asentaron en el valle de Willamette, un lugar casi idílico.

El padre de Jerome tenía dos trabajos, por lo que estaba poco en casa. Por otro lado, su madre, Aileen, una mujer firme y mojigata, amaba a su hijo mayor y tenía un profundo resentimiento con Jerome por no nacer mujer.


A los 5 años, Jerome encontró unos zapatos de tacón en la basura y decide llevárselos a casa para usarlos. Cuando Aileen le ve, le obliga a prometer que los tirará, pero no lo hace. Cuando su madre, acostumbrada a infligirle severos castigos, vuelve a descubrirle usando los zapatos, propina una paliza al niño y quema los zapatos delante de él.

Esto para Jerome, es un acto incomprensible, por lo que ve alimentado su despertar sexual con el aspecto prohibido de los zapatos.


Ya en 1955, cuando Jerome contaba con 16 años, sentía una completa obsesión por la ropa interior femenina llegando a robarla de los tendederos a las vecinas para satisfacerse sexualmente.

En un barrio tranquilo, estos robos llamaron la atención de la policía y de las vecinas. Por ello, Jerome quedó con una de ellas para hablar de estos sucesos. Cuando la chica llega a la casa de Jerome, este saluda y se va. Minutos después aparece enmascarado, la pone un cuchillo en la garganta y la obliga a desnudarse para fotografiarla. La vecina consigue huir y él, quitándose la máscara sin ser visto, la pide que vuelva alegando que un desconocido enmascarado le había encerrado en el granero.

La joven no confiaba en la palabra de Brudos pero aun así no le denunció.


Otro día mientras acompañaba a una joven, se detuvo en una granja abandonada, la ordenó desnudarse y se enfureció ante la negativa de la chica. La desnudó y la golpeó, de manera sádica y violenta. Una pareja que pasaba por allí y vio todo, llamó a la policía. Una vez arrestado, confesó y encontraron sus cosas: zapatos, ropa interior, cámara y fotos de la vecina desnuda quien, tras ser interrogada, describió el ataque. La policía pensaba que había arrestado a un adolescente perturbado, pero no sospechaban lo que vendría después.


En 1956, tras este suceso, Jerome Henry Brudos fue enviado a un hospital psiquiátrico para su diagnóstico y tratamiento, con la esperanza de que se rehabilitara.

Estando allí, Jerome tenía una fantasía: Imaginaba celdas en una prisión subterránea donde escondía a chicas secuestradas.

Los psiquiatras no veían la maldad de Jerome, creían que era una fase y se le pasaría con la adolescencia.

Tras nueve meses en el hospital, en enero de 1957, le diagnosticaron esquizofrenia fronteriza, pero le consideraban apto para vivir en sociedad, así que le pusieron en libertad.




Brudos demostraba una gran inteligencia, destacando en informática en el instituto, pero le faltaba motivación, quedándose uno de los últimos de su clase, por ello en 1959, se alistó en el ejército, donde continuó con sus fantasías sexuales hasta que el psiquiatra decidió que es peligroso y había que expulsarlo.



Al regresar a Oregón con su madre, Ayleen decide hacerle dormir en la leñera de detrás de la casa y pronto volvió a caer en su costumbre de robar zapatos y ropa interior femenina mientras aumentaba su obsesión, volviendo así a atacar a mujeres, de hecho Intentó secuestrar a una mujer que trabajaba para la compañía telefónica. Cuando se resistió, él la cogió del cuello intentando estrangularla, cayó al suelo inconsciente y Brudos le robo los zapatos y la dejo allí.


Desde que volvió a casa, trabajaba en una emisora de radio local. Un amigo le consiguió una cita con una joven llamada Ralphine lo que fue el primer comportamiento interactivo que desarrolló. Ralphine quedó encantada y entablaron una relación llena de cariño y afecto. Al quedarse embarazada, terminaron por casarse en la primavera de 1962.


Al principio de su matrimonio, Ralphine obedecía todo lo que Jerome le indicaba que hiciera, como hacer las tareas domésticas o pasear por la casa en tacones altos. También le prohibió que entrase en su espacio del sótano, donde había construido una habitación oscura para revelar sus fotografías impúdicas. Brudos tenía a Ralphine como una muñeca con la que jugar como siempre había soñado.



Jerome no conseguía conservar ningún trabajo y la familia se mudaba constantemente. Poco a poco, Ralphine comenzó a negarse a hacer lo que él quería, por lo que Jerome se vio obligado a buscar otras maneras de satisfacerse: se vestía en secreto con ropa de mujer y a menudo llevaba ropa interior femenina bajo su ropa de trabajo.


En Portland, sigue a una mujer hasta su casa y, cuando ésta se ha ido a la cama, entra en el apartamento para robarle ropa. Ella se despertó, Jerome saltó a la cama, la estranguló y la violó. Con este suceso, sus fantasías sádicas habían ido un paso mas allá.

Así, en 1967, Jerome, con 28 años, cuando ya se contaban 10 años desde su internamiento en un hospital psiquiátrico, parecía un ciudadano modelo, pero nadie imaginaba sus pensamientos y acciones sádicas y violentas.


Ralphine, quien está demasiado ocupada criando a sus hijos, cada vez presta menos atención a las fantasías de Jerome y éste se encierra aún más en su taller.


El 26 de enero de 1968, Linda Slawson de 19 años, vendía enciclopedias de puerta en puerta en el barrio de Brudos. Vio a Jerome trabajando en el jardín quien se mostró atraído por las enciclopedias y ella, le siguió a su casa.

La llevó al sótano, se aproximó a ella y la golpeó en la cabeza. El golpe no la mató, así que termino estrangulándola. Después, subió y le dio a su mujer dinero para que se llevase a los niños a comer fuera.

Con la familia fuera de la casa, Jerome podía interactuar con el cadáver de Linda. Le puso tacones altos y lencería de su armario personal y le hizo algunas fotos. Después, cogió una sierra y le cortó uno de los pies que guardó como trofeo. Lo conservó en el congelador para sacarlo periódicamente, ponerle un zapato de mujer y masturbarse: era su fetiche.

Por la noche, ató el cuerpo a la transmisión de un automóvil y lo arrojó al río. Al día siguiente, la familia buscaba a Linda mientras Jerome disfrutaba con su primer asesinato, no volvería a matar hasta 10 meses después.


La familia se mudó a Salem, a una casa con garaje independiente perfecto para las fantasías de Brudos.

El 26 de noviembre de 1968, volviendo a casa del trabajo, Jerome se encontró con Jan Whitney en la carretera, se le había averiado el coche. Paró, le dijo que podía arreglarle el coche y la llevó hasta Salem. La dejó en el coche mientras entraba a casa y, cuando regresó al coche, se metió en el asiento de atrás. La estranguló con una correa de cuero. Abrió y cerró la puerta del coche de manera que la cuerda quedó fija alrededor de su cuello y la violó mientras moría.



Cuando terminó, la dejó colgando de un gancho en el garaje durante 5 días, violándola repetidamente.

Todavía con el cadáver en el garaje, Jerome llevó a su familia a un viaje de fin de semana. Mientras estaban fuera, un coche chocó contra su garaje y llamaron a la policía. Los agentes durante la investigación no llegaron a entrar en el taller, por lo que no vieron el cadáver de Jan Susan Whitney colgando.

Como la policía no le había descubierto, Jerome sintió una inteligencia superior a la de la policía. No obstante, decidió tirar el cadáver al río Willamette.


Esos agentes no hubieran podido imaginar que, de haber entrado en aquel garaje, hubieran impedido la muerte de dos jóvenes más pero pronto lo sabrían.



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