El asesino confeso - Henry Lee Lucas

Texas, 1983. Condado de Montague. Un lugar tranquilo, con la población mayoritaria dedicada a la agricultura. Por ello, la oficina del sheriff y la comisaría eran pequeñas y con poco personal y, si se daba algún crimen que se saliese de lo esperado en una zona con apenas industria, los rangers de Texas se ocupaban de echar una mano a las autoridades.


Ese mismo año, Kate Rich, de 86 años, desaparece en extrañas circunstancias, por lo que la oficina del Sheriff decide recurrir a los rangers para que le ayuden a investigar.


Kate vivía sola y su familia sospechaba de Henry Lee Lucas que había vivido con ella un tiempo. Un mes después, mientras continúa la búsqueda de Kate, desaparece la novia de Henry: Becky, de 15 años.


Phil Ryan, el ranger que llevaba el caso, tenía una teoría: Henry mata a Becky y, cuando Kate se entera, también acaba con su vida para que no pueda incriminarle.

Llevan a Henry a la comisaría y, durante la conversación, este dice que existe una orden de arresto contra él en otro estado y, tras comprobarlo, lo usan para arrestarle.


Henry Lee Lucas, un hombre de unos 45/50 años. Delgado, desaliñado, maloliente, sucio, con aspecto de vagabundo. Tenía un ojo caído y le faltaban la mayoría de los dientes.

En 1960 va a la cárcel por el asesinato de su madre y se queda en el pabellón psiquiátrico.


Phil pasa varios días enteros intentando ganarse la confianza de Henry, suministrándole cigarrillos y café, intentando que hablase de los crímenes. Al ver que no lo consigue, decide llevarle al calabozo donde no pudiera hablar con nadie.

Un par de días después, Henry confiesa haberle clavado un cuchillo a Kate en el pecho, haberla arrastrado hasta una zanja y haber tenido sexo con el cadáver.


Cuando Henry y los cuerpos de seguridad fueron al lugar del crimen, había restos de la ropa y las gafas de Kate y el agente Ryan creyó ver restos de huesos quemados en la chimenea.

Henry les llevó también hasta Becky. Su cuerpo estaba distribuído en varias zanjas cortado en trozos.


“Tener relaciones sexuales con muertas forma ya parte de mi vida”



En la vista por el asesinato de Kate, acuden varios periodistas atraídos por un crimen tan

anómalo en el condado. Henry, consciente de la presencia de los medios dice:


“Bueno juez, ¿y qué vamos a hacer con las otras 100 personas que he matado?”




A partir de ahí, los medios se cebaron mientras Lucas afirmaba haber cometido crímenes por todo el país. Era sospechoso de crímenes en hasta 19 estados.


En el juicio de Becky Powell, el jurado no aceptó su defensa por homicidio imprudente y fue condenado a cadena perpetua por asesinato y desmembramiento.


Tras esto, continúan los interrogatorios por otros asesinatos.

Phil le daba un cuaderno y le pedía que escribiese lo que se le ocurriera.

Henry dibujaba el “retrato” de una chica y en los laterales escribía cómo la había matado, cómo se llamaba, qué llevaba puesto, si suplicó y otros detalles que describiesen el crimen


Phil Ryan decía que hubo un período en el que no creía nada de lo que Henry Lucas decía para protegerse de lo que le hacía sentir estar con él en la misma habitación, día tras día, sonsacando información mientras mantenía una fachada amigable.



Enviaban los dibujos a las comisarías y un día, el sheriff del condado contacta con el Sheriff Jim Boutwell, ya que este había estado investigando asesinatos entre Dallas y Austin y Lucas podría haber participado en alguno.

Boutwell se llevó a Henry a la cárcel más cercana a su oficina y, desde entonces, no se separan.


Boutwell era un sheriff popular, de los de doble cinturón, hebilla de Texas y palillo en la boca. Usó su influencia política para crear un grupo de investigación en torno a Henry Lee Lucas.


El encargado del departamento de

justicia, decide que el grupo de investigación tiene que tener a un ranger en la cúpula de liderazgo y asignan a Bob Prince.

El grupo se dedicaba a facilitar que otros investigadores hablasen con Lucas para resolver los casos abiertos de sus estados.

En la imagen, de izquierda a derecha, Jim Boutwell junto a Bob Prince



Hugh Aynesworth, el escritor del primer libro de Ted Bundy, creado a base de más de 4 años de entrevistas con él, fue invitado a hablar con Lucas para hacer lo mismo. También invitan a un medio japonés que comparte con Hugh las entrevistas con Lucas.


Aynesworth asegura que nunca le había sido tan fácil acceder a un preso condenado por asesinato.


Ted Bundy había matado a 30 personas. Henry Lee Lucas a más de 100.


Henry estaba encantado con la atención. Era educado con los periodistas y llamaba a la sala de interrogatorios “su oficina”


Asistió a la escuela hasta cuarto de primaria dado que su madre era prostituta, problemática y cruel con él. Le propinaba tremendas palizas, llegando a lesionarle el lóbulo temporal que inhibía el control de sus impulsos y el frontal, implicando la falta de compasión y empatía cuando era sólo un niño.


Henry comentaba que su deseo de asesinar se intensificó en el año 79 cuando conoció a Otis Toole (inteligencia por debajo de lo normal, gay, se vestía de mujer, tenía sexo por dinero). Viajaban por todo el país matando sobre todo a autoestopistas. Otis estaba enamorado de Henry.

También decía que mataba porque odiaba a las mujeres.



En la cárcel, comenzó a creer en Dios gracias a una pastora y decía que Dios fue quien le apoyó y ayudó para que resolviera crímenes de hasta 15 años antes para consolar a las familias.


Durante los meses trabajando con el grupo de investigación, Henry daba datos concretos y concisos de sus asesinatos sólo con ver la foto de la víctima viva.

Iba por la cárcel sin esposas y como por su casa. Le trataban como a un amigo.


“He matado de todas las maneras excepto por envenenamiento”


Había confesado hasta 360 casos cuando llegó el turno de "calcetines naranjas". Era una joven que apareció muerta en el lateral de una carretera, completamente desnuda excepto por unos calcetines naranjas. Tuvieron sexo con su cadáver.


Este caso lo llevaba el sheriff Boutwell y no conseguía resolverlo hasta que Henry lo confesó describiendo detalles que sólo el asesino podía conocer.


Cuando llegó el juicio, Lucas ya se enfrentaba a varias cadenas perpetuas pero, por este caso, se enfrentaba a la pena de muerte.


Durante las entrevistas, Henry llega incluso a alardear de haber ido a Japón en coche a matar.

Hugh, comienza a sospechar y cuando le pregunta, Henry contesta:


“En realidad yo no he hecho todo eso, me lo estoy inventando”


Llegó a negar incluso su participación en el caso de calcetines naranjas.


Henry sentía a Boutwell como un amigo o un padre y este hacía todo lo que podía por él. Boutwell le elogiaba constantemente.

Los agentes de todo el país iban a visitar a Henry para intentar resolver sus casos y, para conseguir que recordase, le daban las fotos de las víctimas, incluso de los escenarios de los crímenes.


Hugh hizo una investigación que probaba que Henry había estado trabajando un par de horas antes del crimen a 1800 km. Se lo hizo saber a Boutwell y este lo negó todo.

Sus abogados le preguntaron por qué había confesado y respondió que quería conseguir que le mataran y que sentía muchos remordimientos por haber matado a Becky.


En el juicio, se presentaron grabaciones de Jim Boutwell contando a Lucas detalles relevantes del caso pero lo justificó diciendo que le estaba refrescando la memoria.


Finalmente y, tras haberse declarado culpable, fue condenado a muerte y, a la salida del juzgado, sonriente, le dijo a los periodistas:


“Estoy contento porque es un suicidio, yo no lo hice”


Tras la sentencia, se queda en la cárcel de Georgetown, en vez de ir a la penitenciaría, para poder continuar ayudando al grupo de investigación.


Hacía viajes de varias semanas recorriendo escenas de asesinatos.

En el caso de una joven llamada Debbie, Lucas confesó haber entrado por un ventanal para matarla. La familia, sabía que eso era imposible porque había un mueble justo delante sin señal de haber sido moviddo. Además, había otros

detalles que no cuadraban. Fueron a los medios de comunicación y realizaron su propia investigación probando que Lucas se casó en Maryland el mismo día que había confesado cometer un crimen en Pensylvania (4 horas en coche). Además, no podía haber matado a Debbie en Texas el 24 de agosto del 75, ya que había salido de prisión el 22 y había registros de que vivía en Maryland con su hermana .

Hablaron con el grupo operativo y con Bob Prince pero, no consiguieron nada.


Para noviembre del 84, ya había 198 casos confirmados.

Hugh Aynesworth consiguió a un reportero de un gran periódico para que le ayudase a destapar el pastel. Intentaban probar que Henry no había cometido 15/20 crímenes que había confesado, pero fueron muchos más.

Desde que salió de la cárcel en el 74, Lucas dejó un gran rastro de documentación hasta el 83: multas, citas en el dentista, pagos, cobros, etc.


En el grupo operativo recibían llamadas constantemente de departamentos de otros estados preguntando la disponibilidad de Lucas x días y así le asignaban los crímenes estando a miles de kms.

En un solo mes “conducía” 17700 kms para asesinar, sin comer, repostar, ni aminorar la marcha.

Los encargados de investigar estas irregularidades comenzaron a sufrir sabotajes.


Mientras tanto, en Dallas, Linda Erwin, una inspectora con más de 27 años de experiencia, también sospechaba y se lo comunicó a su superior. Preparó un expediente falso para probar a Lucas. Los rangers no sabían nada. Puso el expediente y las fotos a la vista y Lucas describió con todo lujo de detalles cómo lo hizo, demostrando así que confesaba cualquier cosa que mantuviese contentos a Prince y a Boutwell.


En abril del 85, Hugh Aynesworth publica un artículo desmanteládolo todo. El total: más de 197 caso cerrados en falso.


Vic Feazell, el fiscal del distrito, recibe una llamada del grupo operativo diciendo que Henry había confesado 3 casos en su jurisdicción pero no tenían sentido: en uno, ya tenían al asesino, en otro no podía estar en el estado y en el último, la chica se ahogó por sola tras un accidente.


Feazell consiguió llevarse a Lucas y empezó la guerra con la resistencia de Boutwell y los rangers. Lucas dijo que los agentes de todo el país junto con el grupo operativo le daban la información necesaria para poder confesar con detalles concretos. Nunca llevó a nadie a las escenas de los asesinatos, le llevaban a él.

Las autoridades no se planteaban reabrir ningún caso pero sí tumbar la acusación a base de calumniar e incriminar al fiscal para desprestigiarle y consiguieron llevarse a Henry de vuelta a Georgetown.


En cuanto a Feazell, pincharon sus llamadas, le vigilaban a él y a su familia e incluso envenenaron a su perro.

En septiembre de 1986 fue arrestado por el FBI por admitir sobornos y fraude postal. El juicio por el que le pedían 80 años de prisión, duró 5 semanas. Fue declarado inocente pero dimitió de su cargo de fiscal y decidió ayudar a la defensa de Henry.


Al volver a Georgetown, Henry accedió a seguir confesando pero quería dejar claro que él no había matado a nadie. Así que le mandaron a la penitenciaría para entrar en el corredor de la muerte.

Cuando llegó a la penitenciaría, ya contaba con:

• 11 condenas por homicidio

• 2 sentencias de 60 años

• 1 sentencia de 75 años

• 1 pena de muerte

• Resto: cadenas perpetuas


En 1998 aparece Becky Powell, viva y reclamando su 'no muerte'.

Becky dijo que se había dado a la fuga con un camionero y había hecho su vida en otro estado.

Los rangers querían ponerla bajo juramento y Feazell comenzó a investigar. Descubrió que la mujer tenía un taco de cartas de Henry desde la cárcel describiéndole con detalles cómo era Becky.


La que se presentaba como Becky Powell, era solamente una mujer enamorada de Henry y quería sacarle de la cárcel. Tras esto, Feazell dejó de ser su abogado.


A lo largo de sus años en prisión, le hicieron múltiples pruebas psicológicas y en confabulación se salía de la escala. Su memoria tenía vacíos y se inventaba historias para rellenarlos, pero no las sentía como mentiras. Así que cuando confesaba asesinatos, en muchos de verdad creía que los había cometido.


Se desarrolló una campaña para conseguir sacar a Henry Lee Lucas del corredor de la muerte pues habían demostrado en varias ocasiones que no podía haber cometido ese asesinato. Mientras que, muchos familiares de las víctimas desarrollaron otra campaña para impedirlo.


En ese momento, George Bush era el gobernador de Texas y el único que podía conceder la gracia para librarle de la pena de muerte.

Finalmente, lo hace. Había demasiadas dudas.



Henry Lee Lucas, ya sin el peso de la pena de muerte sobre sus hombros, termina su vida en la penitenciaría, negando todos los crímenes que había confesado excepto el de Becky y el de su madre y muere el 12 de marzo de 2001 en su celda, por causas naturales.


Tras su muerte y con la llegada del ADN, se demostró que hasta en 20 casos que había confesado, el asesino había sido otro.

Nunca llegarán a reabrirse todos los casos y las familias siempre sentirán esa duda y esa carga encima.



Henry Lee Lucas, ¿Asesino de masas o mentiroso compulsivo? ¿Asesino en serie o narcisista?


¿Qué falló aquí? ¿Los cuerpos de seguridad se equivocaron haciendo su trabajo o mintieron deliberadamente para conseguir notoriedad?


¡Bienvenidos de nuevo! ¡Os leo!


Pst! Pst! Os dejo por aquí unos enlaces para que tengáis más info de todo este caso y un podcast dedicado en parte a este asesino tan particular, ¡ESPERO QUE OS GUSTE!










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